La rara enfermedad de Urbach-Wiethe y el autismo

Los estudiantes de medicina dicen que la Neurología es la disciplina que exalta la memorización de terminos y epónimos raros. En la Neurología, hay un sinfín de hechos alrededor de cada nombre que se remontan cientos de años atrás y cuya historia y significado se pierden para nosotros. Cada vez que un neurólogo se aburre de aprender miles de términos relacionados a la neuroanatomía todavía se enfrenta al descomunal desafío de aprender un impresionante numero de signos, síntomas, síndromes y enfermedades. Por lo general sé cuáles de estos términos mis residentes de primer, segundo, tercero y cuarto año tienden a reconocer y cuáles no. Hay algunos términos que la mayoría de mis colegas profesionales desconocen. Mi favorito entre los síndromes extraños es la enfermedad de Urbach-Wiethe (el nombre proviene de las personas que describieron el mismo Erich Urbach y Camilo Wiethe). En caso de que el lector no haya sido cautivado con el epónimo puede intentar memorizar sinónimos igualmente crípticos: “proteinosis lipoide” e “hialinosis cutis y mucosa”.

En primer lugar, Urbach-Wiethe es una enfermedad no un síndrome. Esto significa que tenemos una causa (es decir, una mutación genética en el cromosoma 1 heredada en forma autosómica recesiva), que explica todos los síntomas de la enfermedad. Ambos sexos se ven afectados por igual. La mutación afecta una proteína del espacio extracelular o la matriz del tejido, que está presente en todos los órganos del cuerpo. El papel de esta matriz extracelular es el proporcionar un andamio que afirma la localización de las células y un nido para importantes reacciones bioquímicas. En blogs anteriores he hablado de varias condiciones en las que los elementos de la matriz se ven afectados (por ejemplo, síndrome de Ehlers-Danlos, Marfan, síndrome de Lujan- Fryns) (ver : http://bit.ly/167eZuR ). Un alto porcentaje de personas afectadas por estas enfermedades presentan manifestaciones autistas.

La enfermedad de Urbach-Wiethe generalmente es reconocida por sus manifestaciones dermatológicas (de la piel). Las personas afectadas tienen mala cicatrización de heridas, la piel seca y arrugada, y un infiltrado amarillento en los labios, amígdalas, y epiglotis. Rebordeando los párpados hay comúnmente nódulos (ver Figura). Los pacientes desarrollan ronquera que puede ser progresiva y permanente. No hay cura para la enfermedad.

eyelid papules

Figura: En la enfermedad de Urbach-Wiethe se observan con frecuencia depósitos blancos amarillentos en los párpados. Las pestañas se conservan. Estos depósitos son evidentes a lo largo de la piel, la mucosa, y los órganos internos del cuerpo.

amygdala

Figura: La resonancia magnética de un paciente con enfermedad de Urbach-Wiethe. Mineralización selectiva de la amígdala se ve como pérdida de señal (círculos en azul).

En este blog nos concentraremos en los patrones de comportamiento observados en Urbach-Wiethe que empiezan durante la infancia. Estas manifestaciones incluyen convulsiones, comportamientos psicóticos (como la esquizofrenia) y trastornos del estado de ánimo (ansiedad y depresión). Muchos de éstos se consideran como consecuencias de daños a una estructura del cerebro llamada la amígdala. La amígdala es una isla de tejido constituida por materia gris que toma la forma de una almendra en la parte anterior de los lóbulos temporales. Es parte del sistema límbico y por lo tanto juega un papel importante en el procesamiento de las reacciones emocionales. En la enfermedad de Urbach-Wiethe vasos sanguíneos dentro de la amígdala se mineralizan y endurecen. La falta de intercambio de oxígeno adecuado hace que el tejido circundante se dañe de manera progresiva, lo que significa que los síntomas se desarrollan con el tiempo.

Según Kandel, ” … la consecuencia principal de los daños a la amígdala es una respuesta inadecuada a las señales sociales ambiguas e incapacidad para responder a cualquier amenaza inherente a una situación” (Kandel, 2012, p. 360). Los pacientes con daño a su amígdala no pueden leer las emociones en rostros de otras personas. Ellos no saben que otras personas tienen miedo o cuando ellos mismos deben tener miedo. El no ser capaz de leer las emociones de los demás los hace aceptar las cosas por su valor nominal. En efecto, algunos pacientes son extremadamente confiados e ingenuos. Siendo crédulos e incapazes de darse cuenta intuitivamente de cuando están en peligro puede proveer consecuencias nefastas.

Los pacientes con la enfermedad de Urbach-Wiethe tienen un coeficiente intelectual normal, buen lenguaje y habilidades de percepción. Estos sugiere que además de la amígdala la mayoría de las otras partes del cerebro parecen ser normales. De hecho, los pacientes con enfermedad de Urbach-Wiethe carecen de reconocimiento emocional en los gestos faciales de los demás al mismo tiempo que las vías visuales de ellos están completamente intactas. Ellos son capaces de reconocer caras familiares en las fotografías lo que significa que el reconocimiento de rostros no está por tanto afectado.

La amígdala tiene importantes conexiones con el lóbulo frontal. Esta estructura sirve por lo tanto para ligar emociones a las capacidades ejecutivas del cerebro. Hace unos años atrás el neurocientífico Antonio Damasio (ver referencia) estudio varios a pacientes con la enfermedad de Urbach-Wiethe y encontro que tenían dificultades en la toma de decisiones. Ellos podían describir un problema en forma lógica, pero no podían decidir entre los pros y los contras del escenario. En este sentido los pacientes afectados pueden participar en una existencia monótona que aborrece el cambio del medio ambiente.

Muchos de los síntomas mencionados anteriormente ofrecen algún parecido con los observados en el autismo. Esto ha promovido una “teoría de la amígdala” del autismo (Baron-Cohen, 2000). Las lesiones de la amígdala no causan autismo, pero se presume que las alteraciones en la conectividad a esta estructura pueden de alguna manera estar relacionadas con la enfermedad. Así, los estudios de imagen funcionales no han demostrado déficits consistentes en la activación de la amígdala en los trastornos del espectro autista. Por otra parte, los estudios post-mortem en la amígdala se han basado en series de pacientes que son relativamente pequeñas y que han proporcionado resultados divergentes. Es evidente que se necesita hacer mas investigación en este respecto.

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