El estres cronico y el autismo

Hace muchos años Robert Sapolsky, escribió un libro titulado: “¿Por qué las cebras no padecen de úlceras”. La idea básica del libro es que los factores de estrés agudos (por ejemplo, un león atacando a una cebra) alteran la fisiología del cuerpo en manera adaptativa (es decir, una reacción de lucha o de vuelo), permitiendo de esta manera que el animal pueda superar las dificultades de ese momento en particular. Sin embargo, cuando los factores de estrés se vuelven crónicos lo que solían ser una respuesta adaptativa se vuelve perjudicial para el cuerpo (por ejemplo, aumento en la frecuencia cardíaca pudiera tensar las paredes vasculares y producir hipertension).

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Recuerdo que durante mi rotación quirúrgica en la escuela de medicina recibi una paciente postrada en cama que había estado tomando anticoagulantes. Debido a la falta de movilidad ella había desarrollado úlceras por presión en toda su espalda y mi trabajo consistía en cuidar de sus heridas. Su piel se había descamadao y las heridas entraban hasta sus músculos. Estaba claro que ella estaba en constante dolor. Sus úlceras eran un factor de estres crónico y ella no podía escapar a los mismos.

Los estresores crónicos en la sociedad de hoy son diferentes a los de mi paciente con úlceras de presión. Contrariamente a la tensión en otras especies, los factores estresantes crónicos en seres humanos no son el resultado de factores externos; más a menudo que no los mismos son auto-generados. Nuestros estresores crónicos tienden a ser psicológicos, como el preocuparse por cosas que no podemos cambiar o evitar. Estos estresores van y vienen en oleadas, con la fase de recuperación después de cada recaída tomando más y más tiempo para corregirse.

Temple Grandin amenudo llama la atención en sus libros a los aspectos debilitantes de la ansiedad. Según un estudio reciente, aproximadamente 40% de los individuos autistas presentan un trastorno de ansiedad más o menos dividido entre los siguientes (van Steensel et al, 2011):

Las fobias específicas 30%
El trastorno obsesivo compulsivo 17%
Trastorno de ansiedad social 15%
Trastorno de ansiedad por separación 9%
Trastorno de Pánico 2%

Muchas veces me he preguntado cómo muchas de las manifestaciones usualmente atribuidas a la patología del autismo son realmente un efecto secundario del estrés crónico. Algunas personas creen, por ejemplo, que la fobia social exhibida por algunos individuos con autismo es un trastorno de estrés postraumático (TEPT). En este escenario los individuos autistas que fracasan en sus primeros intentos de relación social, se ven obligados a revivir su penosa experiencia en intentos posteriores. El resultado final es que algunos individuos autistas evitan el contacto social.

El estrés crónico puede ser más prominente en mujeres que en varones. En las mujeres el estrés crónico puede reducir los niveles de estrógeno haciendo estragos en el ciclo menstrual. El estrés crónico también disminuye las defensas inmunológicas del cuerpo haciéndolo más propenso a sufrir tanto enfermedades infecciosas como autoinmunes. Varios estudios han relacionado una mayor prevalencia de enfermedades autoinmunes en personas autistas y sus familiares. De hecho, la artritis de la columna vertebral puede ser más común en el autismo y madres con artritis reumatoide son más propensas dar a luz a una persona autista.

Los estudios en animales revelan que el estrés crónico disminuye los niveles de dopamina en el cerebro. Parece que la anticipación del placer proporcionada por este neurotransmisor se disminuye con el estrés crónico. El resultado final puede ser un estado de ánimo mixto: ansiedad-depresión. Algunas de las manifestaciones clínicas que pueden ofrecer señales de alerta en cuanto a la presencia de estrés crónico son: problemas de memoria, falta de juicio, preocupación constante, aislarse de los demás, hábitos nerviosos, resfriados frecuentes, irritabilidad/mal genio, y cambios en hábitos de sueño. Los individuos autistas que sufren de estos síntomas pueden estar en necesidad de intervención médica (Nota: Como una interesante observacion los glugocorticoides que se liberan durante el estrés tienen una alta densidad de receptores, tanto en la corteza frontal y el hipocampo. El daño a estas áreas del cerebro puede explicar muchos de los síntomas mencionados anteriormente).

Por último, el estrés crónico empeora los recuperacion en trastornos neurológicos. Esto puede ser muy evidente en individuos autistas que sufren de convulsiones ya que a menudo no responden a medicamentos. Aunque yo no he encontrado ninguna literatura apropiada, también pudieramos especular sobre una peor recuperacion a accidentes cerebrovasculares.

Un enlace útil que analiza el papel de la terapia cognitivo-conductual como tratamiento para los trastornos de ansiedad en el autismo y el papel de los padres en el tratamiento de la ansiedad se puede encontrar en: http://www.iidc.indiana.edu/?pageId=3616

Referencias

Van Steensel FJA, Bogels SM, Perrin S. Anxiety disorders in children and adolescents with autistic spectrum disorders: a meta-analysis. Clinical Child and Family Psychology Review 14:302-317, 2011.

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