La adolescencia como un factor de riesgo para la depresión en el autismo

A menudo, la inhabilidad para cambiar nuestro marco de referencia impide el entender el porqué un individuo autista piensa o se comporta en determinada manera. Tengo un amigo autista que yo describiría ante todo como un escritor de gran talento. Le pregunto ocasionalmente acerca de la literatura del autismo, ya que es evidente que él tiene un conocimiento enciclopédico sobre el tema. Sin embargo, él no acepta ningún tipo de alabanza que se le confiera. Él llora por la persona que él pudiera haber sido sin autismo de una manera que expresa auto-culpabilidad. Me preocupo por él, ya que vive lejos de mi y sus reflexiones, pesimismo, y sentimientos de inutilidad e impotencia, me hacen creer que está deprimido. Atribuye dificultades en la concentración y el recordar detalles al autismo, pero me pregunto si estas dificultades son realmente el producto de una depresión. No ayuda que siendo un adulto el esta socialmente aislado y algunos de sus correos electrónicos, por la noche y en altas horas de la madrugada, sugieren un patrón desorganizado de sueño.

En individuos neurotípicos el envejecimiento es un factor de riesgo para la depresión. Esta relación de causalidad puede convertirse en un círculo vicioso ya que la depresión a si mismo puede acelerar el proceso de envejecimiento. Cabe aclarar que el proceso de envejecimiento en sí no causa la depresión; más bien hay muchas circunstancias asociadas con el envejecimiento que pueden promover cambios en el estado de ánimo. Alguna de estas circunstancias incluyen condiciones médicas crónicas, disminución de la vista/audición, finanzas limitadas, y el aislamiento social.

Creo que la historia natural de la depresión en personas neurotípicas adultas comienza a una edad más temprana en personas autistas. Marsha Mailick en su discurso presidencial en IMFAR este último año (http://bit.ly/YBU8jx ) describió cambios cognitivos que se observan en pacientes autistas de alto funcionamiento inmediatamente después de sus años de escuela secundaria. Estos cambios se producen después de que los individuos autistas rompen sus contactos sociales con sus compañeros escolares, no proceden a estudios universitarios, y se encuentran mal preparados para encontrar un trabajo.

En el caso de las personas con un trastorno del espectro autista, es fácil ver por qué ocurren factores de riesgo para la depresión antes de lo esperado. Para muchos, esta ocurrencia es una auto-revelación de que ellos mismos carecen de control sobre sus propias vidas. En otros individuos autistas la depresión puede ser la expresión de una percepción de falta de logros en comparación con neurotípicos. Esta toma de conciencia es una de las razones por las que no creo en la Teoría de la Mente como un error fundamental en el autismo (ver http://bit.ly/1Fj7YI5 y http://bit.ly/1xTC6cf ). Anomalías de la Teoría de la Mente supondría aplicar el mismo déficit mental tanto en la conciencia de los demás, así como la de nuestra propia conciencia o estado de ser.

Muchos de los problemas a los cuales se enfrentan los neurotípicos en su sexta década de vida son experimentados por individuos autistas en sus años de adolescencia. Entre estos factores se encuentran una supuesta falta de propósito, finanzas limitadas, los malos hábitos alimenticios y la falta de ejercicio. Estos factores a si mismo ocasionan estrés y reducen la capacidad del sistema inmune para responder a elementos nocivo. ¿Qué podemos hacer al respecto? ¿Existen medidas preventivas para evitar la depresión?

He encontrado en la crianza de mis cuatro niñas que en realidad ellas no necesitaban estar “en control” todo el tiempo. Con el fin de que sean psicológicamente saludables lo que ellas realmente necesitaban era alcanzar una “sensación de control”. Muchos individuos autistas desarrollan rituales como una manera de ganar esta sensación de control, de tranquilizarse a sí mismos reasegurándose de que la vida continúa de una manera familiar. Por eso cuando me dirijo a individuos autistas me gusta hacerlo con preguntas abiertas. Las preguntas abiertas proporcionan opciones a la persona, y la capacidad de tomar una decisión mediante el contraste de al menos dos posibilidades. Siempre trato de mantener una actitud positiva de que las cosas pueden mejorar y que ellos tienen un elemento de control predictivo sobre su entorno.

Me gustaría enumerar algunas de las estrategias de prevención para los trastornos del estado de ánimo, que pueden ser implementadas en contra de la depresion:

1) Enseñe a sus hijos que son amados incondicionalmente.
2) Hay que contar con el apoyo social de toda la familia en la crianza de su hijo o hija.
3) Enseñe a su hijo/a, por su propio ejemplo, que hay que dejar al lado los errores del pasado y/o experiencias negativas.
4) Inculcar un sentido de espiritualidad.
5) Encontrar una salida para las frustraciones. A veces las aficiones son buenos puntos para ventilar frustraciones.
6) Instituir hábitos alimentarios saludables.
7) Hacer hincapié en la condición física, hacer ejercicio.
8) Enseñar habilidades de socialización, modales, y de tomar turnos.
9) Reconocer los síntomas del trastorno del estado de ánimo y estar dispuestos a pedir ayuda.
10) Proporcionar material autobiográfico de las personas con TEA que eran/son triunfadores.

Posdata:

Los trastornos de ansiedad son comunes en el autismo, especialmente em aquellos que son de alto funcionamiento. Los médicos creen que esta relación se debe al hecho de que los mismos pueden expresar mejor sus emociones y frustraciones. Estas personas pueden sufrir de palpitaciones, falta de aire, tensión muscular, problemas de concentración, y una incapacidad para sentirse quietos y tranquilos. Aún así, durante una crisis de ansiedad los rasgos de personalidad pueden permanecer intactos, él/ella todavía puede tener la esperanza de algo mejor, y él/ella todavía puede disfrutar de la vida.

Entre los trastornos del estado de ánimo en el autismo la depresión es menos frecuente que la ansiedad. Aún así, creo que es el problema mayor. La depresión puede fácilmente destruir a la persona. Winston Churchill llamó a este estado de animo su “perro negro”, aunque “bestia despiadada” pudiera haber sido mas descriptiva. La depresión le quita la fuerza a la persona para imaginar un futuro más alegre. No hay alegría de estar con sus seres queridos, visitando a sus padres o en ir a dar un paseo en el parque. Esta es la bestia que todos tenemos que estar alerta para aplastarla tan pronto como levante su fea cabeza.

3 responses to “La adolescencia como un factor de riesgo para la depresión en el autismo

  1. Excelente decálogo preventivo, querido profesor… Como siempre es usted un faro de guía en las vidas de nuestros amados ángeles, porque ángeles son tengan la edad que tengan… Abrazos de su alumna que no lo olvidará jamás… GRACIAS

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  2. Saludos tengo una hija autista funciona de 12 años y un varon de 15 también autistas. Aunque la niña es mas leve en su condicion, a veces se expresa, como si tuviera que cargar con la presión de su hermano. Es normal,se sienota asi? Ambos asisten,juntos al colegio…agradezco sus comentarios. .

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