El hierro y el autismo

En la mayoría de organismos vivientes el hierro es un mineral necesario para sostener la vida. En seres humanos ek hierro es un constituyente de la proteína denominada como “heme” la cual se encuentra en los glóbulos rojos. Hemoproteínas o proteínas que contienen heme se utilizan en el transporte de oxígeno y para la eliminación del dióxido de carbono, el último un producto de desecho del metabolismo celular. El hierro también cataliza la formación de las llamadas especies reactivas de oxígeno. Estos intermediarios químicos reactivos generan una cascada de interacciones que en última instancia modifican o destruyen la función de macromoléculas biológicas, es decir, proteínas, carbohidratos, lípidos y ácidos nucleicos. Cada vez que hay un desequilibrio entre las especies reactivas de oxígeno y la capacidad del organismo para neutralizarlos, las células en el cuerpo experiencian un estrés oxidativo. Esta cascada de eventos puede conducir a la muerte celular prematura, incluyendo las que se encuentran en el cerebro. Resultados de investigación reciente sugieren la participación del estrés oxidativo y la desregulación del metabolismo del hierro en varios trastornos neurodegenerativos incluyendo la enfermedad de Alzheimer, Parkinson, esclerosis lateral amiotrófica (ALS) y la enfermedad de Huntington, así como en un tipo de autismo sindromico.

En el cerebro, el hierro es necesario para la síntesis tanto de neurotransmisores como de la mielina (el material que aísla las proyecciones de las neuronas). El desarrollo normal del cerebro requiere de la disponibilidad de hierro a edades en particular y en regiones especificas del cerebro. Bebés con una deficiencia de hierro manifiestan retrasos en el desarrollo conductual y cognitivo. A pesar de los suplementos de hierro, algunos bebés con deficiencia de hierro recuperen las facultades perdidas. Aún más sorprendente, muchos de estos niños con una deficiencia de hierro congénita pueden empeorar a medida que envejecen. Estos déficits cognitivos parecen estar asociados directamente a la deficiencia de hierro y no a la anemia que se desarrolla concomitantemente a la deficiencia de hiero.

Estudios recientes sugieren que los niños con trastorno de atención e hiperactividad (TDAH) tienen niveles bajos de hierro en sus cerebros. En animales, la deficiencia de hierro se ha relacionado con déficits en la actividad exploratoria espontánea y comportamientos similares a la ansiedad. En ambos modelos de TDAH y animales, los comportamientos parecen estar asociados con anormalidades de un neurotransmisor conocido como dopamina. Los déficits en la biodisponibilidad del hierro a menudo resultan en alteraciones en la producción y la función de la dopamina y neurotransmisores opiáceos.

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Algunos estudios afirman que la deficiencia de hierro y la anemia son comunes en niños con trastorno del espectro autista (TEA). Niveles bajos de hierro, cuando se combinan con la edad materna avanzada, se asocian con un aumento de riesgo para el autismo que es 5 veces mayor que la que se observa en los individuo neurotípicos. En estos casos, el nivel de deficiencia de hierro no está relacionado con la gravedad de los síntomas autistas.

Se debe considerar la deficiencia de hierro si un individuo se siente cansado y débil, su rendimiento laboral o escolar disminuye, experimenta dificultades para mantener la temperatura corporal, tiene cambios de humor, sufre de infecciones múltiples, o tiene una inflamación de la lengua. Su umbral para investigar esta posibilidad debe ser menor si se trata de un bebé que nació prematuramente (más de tres semanas antes de término) o si tuvo un bajo peso al nacer.
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Muchos individuos autistas reciben suplemento de hierro como medida preventiva. Si no se siguen atentamente estos suplementos pueden causar náuseas, vómitos, estreñimiento y ulceraciones del tracto gastrointestinal. Debido a este peligro los suplementos de hierro se deben mantener fuera del alcance de los niños pequeños. Aunque el cuerpo absorbe sólo el 10% del hierro que se consume en la dieta, se puede mejor suplementar el hierro a través de medios dietéticos. En este caso tenga presente que el hierro en las fuentes de carne se absorbe más fácilmente que la disponible en granos y alimentos de origen vegetal. La absorción de hierro puede ser reducida por los antiácidos, fitatos, soja, agentes anti-inflamatorios no esteroideos, café y té. Alimentos ricos en hierro incluyen las carnes rojas, aves de corral, atún, salmón, huevos, tofu, frutos secos y verduras de hoja verde.

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Referencias

Herguner S, et al. Ferritin and iron levels in children with autistic disorder. Eur J Pediatr 171(1):143-6, 2012.
Latif A, et al. Iron deficiencyin autism and Asperger syndrome. Autism 6(1):103-114, 2002.

Schmidt RJ, et al. Maternal intake of supplemental iron and risk of autism spectrum disorder. Am J Epidemiol 180(9):890-900, 2014.

Veeravigrom M, et al. Neurodegeneration with brain iron accumulation disorder mimics autism. Pediatr Neurol 51(6):862-3, 2014.

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