Cuando nació mi primer nieto, Bertrand, el mismo parecía que nunca dormía. Bertrand permanecía inquieto toda la noche gritando como si algo le molestara. Varias visitas al pediatra solamente provocaron comentarios sarcásticos sobre la ansiedad de padres primerizos. Varios años más tarde es evidente que Bertrand tiene problemas con el sueño. Nunca he sido capaz de hablar con él sobre esto. Bertrand es de bajo funcionamiento autista, no verbal. Si él está inquieto, ansioso o incluso si sueña o no, todo permanece oculto para mí.
El sueño es un problema importante en los trastornos del espectro autista (TEA), afectando un 40 a 80% de individuos así diagnosticados. Las cifras son más altas que las reportadas en cualquier otro trastorno del desarrollo neurológico. También es de observar que la tasa de prevalencia es más alta entre los individuos de funcionamiento superior. Algunas personas creen que esto puede ser debido a la mayor capacidad de estos individuos para expresar sus preocupaciones (nota: una razón similar también puede explicar la mayor prevalencia de trastornos de estado de ánimo entre los individuos con TEA de alto funcionamiento). Los trastornos del sueño en TEA pueden ser múltiples e incluyen: dificultad en conciliar el sueño, despertarse temprano sin poder volver a dormir o estar inquieto/ansioso. El resultado final es que la persona así afectada se siente de mal humor durante el día y tiene una predisposición a conductas inadaptadas. Más aún, me he dado cuenta que este síntoma afecta el patrón de sueño de los padres, que a menudo están despiertos y tienen su propio patron de sueño perturbado.
Los bebés pasan la mayor parte de su sueño en la fase REM, pero esto disminuye gradualmente con el tiempo, llegando a sólo un 20% en la edad adulta. Los individuos autistas también parecen pasar menos tiempo en esta etapa del sueño. Algunos investigadores creen que la deficiencia en REM refleja una anormalidad de la organización neuronal durante el desarrollo del cerebro.
Los adultos necesitan alrededor de 8 a 9 horas de sueño diario, pero los niños necesitan mucho más. Si no conseguimos dormir lo suficiente (privación del sueño) nuestro umbral de estrés se reduce, nos tornamos desatentos y olvidadizos, la creatividad se ve afectada, nuestra sociabilidad sufre y nuestro optimismo en cuanto a la vida disminuye. Estos problemas así mismo conducen a un aumento de la presión arterial, un aumento en el consumo de alimentos, y ultimadamente a un mayor riesgo de mortalidad cardiaca. Los problemas del sueño pueden estar asociados con problemas de comportamiento, incluyendo la falta de atención e hiperactividad. En TEA problemas de sueño parecen estar correlacionados con un aumento de conductas repetitivas, una instancia en la mismidad, y un mayor déficit de habilidades sociales.
La causa para las dificultades del sueño en los TEA se desconoce. Algunas personas sospechan que está relacionada con la hormona melatonina y que el calendario de liberación de esta hormona puede ser anormal en algunas personas con TEA. Otro posible factor contribuyente es la serotonina (un precursor de la melatonina) ya que los niveles de plaquetas de este neuroquímico son anormales en algunos estudios sobre TEA.
Al tomar una historia del sueño en los TEA es necesario aclarar si los problemas se deben a terrores nocturnos, sonambulismo y/o el despertar confuso. Estas condiciones suelen ocurrir durante la primera mitad de la noche durante el sueño profundo. En algunos casos las alteraciones del sueño son debidas al síndrome de piernas inquietas. Esta condición se ha asociado con niveles de hierro en sangre bajos. Para aquellos interesados, en un blog anterior de corticalchauvinism he abordado el papel que juega el hierro en el autismo (http://bit.ly/1NMXkAT). Otros puntos importantes durante la historia clínica incluyen el uso de medicamentos (e.g.,, antiepiléptico, psicotrópicos), y la presencia de condiciones médicas concomitantes, como la epilepsia, el reflujo gastroesofágico (ERGE), problemas dentales, el eczema, las exacerbaciones del asma y los trastornos del estado de ánimo, todo lo cual puede contribuir a la falta de sueño.
Al considerar las opciones de tratamiento debemos de comenzar estableciendo prácticas de sueño saludables. Se debe de establecer la cantidad de cafeína y otros estimulantes de la dieta del niño que el mismo este tomando. Evite tomar siestas prolongadas durante el día, especialmente después de las 16:00. Hay que proporcionar una exposición adecuada a la luz y realizar una buena cantidad de ejercicio para liberar su energía. Utilice el dormitorio principalmente para dormir solamente. Haga actividades que lo relajen antes de ir a la cama. El ruido blanco en el dormitorio ayuda a algunas personas. Elimine la televisión y las computadoras en el dormitorio (ya que pueden atraer al paciente a ir a ellos durante la noche). No tome una comida pesada antes de acostarse. Algunas personas pueden beneficiarse de dormir con una manta pesada (ver http://bit.ly/1L9OM4j). Establezca una rutina a la hora de dormir con un horario visual (e.g., dibujo de una historia social para ilustrar cómo ir a la cama).
La melatonina ha demostrado ser de algún beneficio en el tratamiento de los problemas del sueño en TEA. Un pediatra le recetará 0,5 mg de 30 a 45 minutos antes de la hora de acostarse y se titula con bastante rapidez, pero por lo general a no más de 10 mg. Los efectos secundarios comunes incluyen somnolencia diurna, un efecto de “resaca” en la mañana, náuseas, dolores de cabeza y mareos. La clonidina se usa principalmente para tratar la alta presión, también se ha utilizado para el insomnio, ya que tiene un fuerte efecto sedativo, de manera similar algunos antidepresivos (e.g., trazodona, mirtazapina, antipsicóticos atípicos) pueden ser de algún beneficio.