Neuromodulación y tratamiento para el trastorno del espectro autista: Introducción

Muchas personas han filosofado sobre la existencia de un lenguaje universal, un denominador común que puede ser entendido por todas las personas y, más aún, por todas aquellas entidades que poseen el don de la vida. Algunas personas atribuyen tales características tanto al arte como a las matemáticas. Prefiero pensar que nuestro lenguaje común es el de las frecuencias. En esencia, los seres humanos piensan, se comunican y expresan comportamientos como resultado de diversas frecuencias de voltaje generadas dentro de nuestros cerebros.

Piense sobre el cerebro como una “caja negra” donde tenemos que hacer mediciones para tratar de averiguar lo que la misma contiene. En esta caja negra, si pudiéramos tomar medidas de voltaje a través del tiempo detectaríamos un destello de inteligencia. Estas medidas de voltaje se pueden registrar utilizando un osciloscopio o un equipo más especializado llamado electroencefalograma (EEG). La grabación obtenida por estos equipos electrónicos revela la presencia de frecuencias que varían según el lugar de grabación, el estado de comportamiento, y las condiciones ambientales. Las bajas frecuencias se observan en el sueño profundo y frecuencias más altas en los estados de alerta o concentración intensa. (Nota: Según Wikipedia una “caja negra” es aquel elemento que es estudiado desde el punto de vista de las entradas que recibe o las respuestas que produce sin tener en cuenta su funcionamiento interno).

Estas frecuencias generadas por nuestro cerebro son difíciles de detectar, ya que son de pequeña magnitud. Aquellos de ustedes que alguna vez han probado una batería de 9 V con su lengua recordarán la sensación salada, pero no incomoda, provocada por la misma. El cerebro produce un voltaje de órdenes de magnitud menor (x10-6) que la batería de 9V. Es tan pequeño que tiene que ser magnificado millones de veces para ser registrado. Además de su pequeña magnitud otra característica de las frecuencias de ondas cerebrales es su vulnerabilidad o influencia por fuentes externas.

El cerebro está envuelto por un cráneo que a lo largo de la evolución ha servido de protección en contra del trauma físico. Desafortunadamente, la cubierta ósea hace poco para proteger el cerebro de la radiación electromagnética (EMR). En electrónica, una jaula de Faraday protege su contenido de la radiación electromagnética ambiental. Sin una jaula de Faraday circundando el cerebro una máquina del EEG amplificará las ondas de cerebro junto con otras fuentes ambientales de voltaje.  Este artefacto es similar a la interferencia capturada en los televisores y radios de antena más antiguos.

Las frecuencias de voltaje que surgen del cerebro hacen de este órgano un dispositivo de comunicación, de la misma manera que un radio, la televisión o el teléfono celular. Se transmite más información a frecuencias más altas y un ancho de banda más amplio (es decir, el intervalo de frecuencia asignado a la información de transmisión). En este sentido, la radio, que se limita a la transmisión de información de audio, utiliza frecuencias más bajas y un ancho de banda menor que la TV en color que transmite un mayor grado de información (audio, visual y color). En el cerebro las frecuencias más bajas se llaman delta y las más altas se llaman gamma.

El cerebro utiliza frecuencias gamma cuando supervisa la coordinación de diferentes aspectos de la cognición. Estas son las llamadas funciones ejecutivas o de supervisión que controlan nuestro comportamiento. Estas funciones incluyen control atencional, memoria de trabajo, teoría de la mente e incluso flexibilidad cognitiva. Muchas de estas funciones parecen estar afectadas en el TEA y representar déficits centrales que explican las anomalías cognitivas del autismo.

La neuromodulación es un intento de alterar algunas características de las frecuencias cerebrales. Cerca de dos tercios de autistas tienen anomalías en las ondas cerebrales en registros de EEG. Muchas de estas anomalías están relacionadas con una hiperexcitabilidad de la corteza cerebral que predispone a los individuos afectados a convulsiones. Sin embargo, hay muchas otras anormalidades presentes en la mayoría de individuos autistas (aquellos con diagnósticos probados) cuando el cerebro es desafiado de una manera u otra. En blogs futuros hablaremos de algunas de las técnicas utilizadas para corregir estas anomalías en ondas cerebrales.

 

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s